LV/031

EL ULSTER ESPERA LA VISITA DE CLINTON CON UN FUERTE HASIO DE VIOLENCIA

l Ulster espera la visita de Clinton con un fuerte hastío de violencia
RAFAEL RAMOS Corresponsal BELFAST.

El IRA y otros grupos paramilitares republicanos han tenido siempre muy en cuenta, a la hora de poner las bombas, la reacción de los mecenas norteamericanos, el Gobierno de Estados Unidos y la prensa internacional

El proceso de paz, impulsado por EE. UU., no está consolidado

Nunca antes en toda la historia del Ulster había habido un rechazo tan generalizado y categórico a la violencia, y un deseo de apostar por la paz como el que existe ahora en toda la provincia, desde Enniskillen hasta Bangor y desde Colleraine hasta Crossmaglen, tras la bomba de Omagh y en vísperas de la visita esta semana del presidente de EE.UU, Bill Clinton.
El IRA y otros grupos paramilitares republicanos violentos de Irlanda del Norte habían calculado siempre, a la hora de poner las bombas, la reacción de los tres estratos de los que depende su supervivencia: sus propios incondicionales por encima de todo, la comunidad nacionalista irlandesa en general y, finalmente, los mecenas norteamericanos, el Gobierno de Estados Unidos y la prensa internacional.
Cada bomba y cada asesinato ha sido como el epicentro de un terremoto. La intención era provocar una sacudida que hiciera avanzar la causa de la unidad de la isla, pero sin generar el rechazo y aislamiento del movimiento republicano y la pérdida de su capacidad para recaudar fondos en el extranjero.
El IRA Auténtico, con la bomba de Omagh, se ha convertido en la primera organización en toda la historia del republicanismo que ha conseguido ser repudiada por esos tres círculos, incluidos los militantes de los "provos", que hasta ahora no habían pestañeado en matar soldados británicos y disparar ráfagas de ametralladora contra los clientes de pubs protestantes.
El IRA Auténtico, según la inteligencia británica e irlandesa, depende para su supervivencia de dos factores: del conocimiento que sus líderes tienen de los lugares en que están escondidos los arsenales en granjas remotas del condado de Louth, en la República, y de South Armagh en el Ulster, y del patrocinio financiero de millonarios norteamericanos de origen irlandés que, con el océano Atlántico de por medio, tienen una visión absolutamente fantástica e irreal del conflicto, como una película de buenos y malos al estilo Hollywood.
Omagh, sin embargo, ha dado la vuelta a la tortilla porque probablemente ha constituido la sentencia de muerte del IRA Auténtico, un grupo de disidentes que se separó del IRA tras el anuncio de la última tregua y para protestar por su participación en el proceso de paz.
Siempre que hay sangre en Irlanda del Norte, alguien expresa el deseo de que sus vidas hayan sido el precio que pagar por la paz en el Ulster. Todo en vano: siempre había más bombas y más muertos. Pero el atentado de Omagh, con sus 28 victimas -más que ningún otro en los 28 años de "troubles"- podría ser el que de verdad hace cambiar las cosas, al menos hasta que la nueva fórmula política del Ulster, con una Asamblea Autónoma y la participación de la República en la gestión de los asuntos de la provincia, tenga la oportunidad de funcionar.
El proceso de paz todavía tiene que superar pruebas importantes. El IRA ha de entregar en algún momento los arsenales y declarar que "la guerra ha terminado", y el primer ministro unionista, David Trimble, ha de formar en el otoño un gobierno ejecutivo en el que, según los resultados de las elecciones de junio, los números uno y dos del Sinn Fein, Gerry Adams y Martin McGuinness, deberían tener carteras ministeriales, una idea que repugna a los protestantes y podría ponerle en serios aprietos.
El protestantismo radical del reverendo Ian Paisley sigue oponiéndose a los acuerdos del Viernes Santo -que tanto deben a la diplomacia de Estados Unidos-, el IRA todavía ha de tomar la decisión definitiva de si se apunta a la política o regresa a la violencia, y hay mafias que necesitan del conflicto para seguir enriqueciéndose.


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Publisher: LA VANGUARDIA

Ref: LV/031

Published Date: 30-Aug-98

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