LV/028

PAZ CON IRA

Paz con IRA
XAVIER BATALLA

El pasado 10 de abril, Viernes Santo, fue suscrito un acuerdo para poner fin al conflicto del Ulster, que en treinta años se ha cobrado más de 3,200 vidas. Y un mes después, los ciudadanos de la República de Irlanda y los norirlandeses -protestantes y católicos-ratificaron el acuerdo.
¿Qué factores explican que los enemigos jurados dieran una oportunidad a la paz? El principal factor fue interno. Primero, porque un lento y paciente proceso negociador ha logrado dar con una terminología común para dos bandos que ni siquiera se ponen de acuerdo para denominar la tierra por la que se pelean. Los católicos, que no aceptan que la provincia sea algo distinto de Irlanda, la llaman Norte de Irlanda: y los protestantes, para no conceder que es parte de Irlanda, la denominan Ulster.
En segundo término, el acuerdo fue posible por la convicción mayoritaria, incluida la cúpula política del IRA, de que el conflicto no se resolvería militarmente; y los unionistas, como sucedió en el Israel de Rabin o en la Sudáfrica de Frederik De Klerk, negociaron porque concluyeron que éste era el momento más favorable para sus intereses, con el enemigo debilitado.
Y, en tercer lugar, el diálogo fructificó porque el Gobierno británico de Tony Blair, además de sacar cuentas de lo que le cuesta el conflicto, ha sabido interpretar el concepto de unión de una manera diferente. En 1981, Margaret Thatcher, entonces primera ministra del Reino Unido, afirmó: "Irlanda del Norte es tan parte del Reino Unido como lo es mi circunscripción". La circunscripción de la señora Thatcher estaba, claro está, en el corazón de Inglaterra. Por el contrario, Tony Blair, después de ser elegido en mayo 1997, afirmó: "Irlanda del Norte es parte del Reino Unido junto con Inglaterra, Escocia y Gales. La Unión es para unir estas cuatro partes. Yo creo en el Reino Unido". Esto, sin duda, era lo que querían oír los protestantes, partidarios de que el Ulster sea parte del Reino Unido. Pero Blair añadió: "Estoy contra un sistema rígido y centralizado". Londres ha cambiado, pues, su concepto de unión, y católicos y protestantes pueden leer a su gusto el acuerdo.
¿Qué ha cambiado ahora con el atentado de Omagh, perpetrado por el IRA Auténtico, grupo disidente del IRA y contrario al proceso de paz? El atentado, además de demostrar otra vez que la negociación divide a los movimientos, ha centrado la atención en Gerry Adams, líder del Sinn Fein, el brazo político del IRA. Adams, por arrastrar al IRA a la negociación, es considerado un "traidor", como Arafat por los palestinos integristas. Para los unionistas radicales, que son un calco de la extrema derecha israelí contraria al proceso de paz. Adams también es Arafat, pero por ser "cómplice" de sus disidentes. Y para los unionistas moderados, Adams está a prueba. Por suerte, Blair no parece ser Netanyahu.


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Publisher: LA VANGUARDIA

Ref: LV/028

Published Date: 23-Aug-98

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