LV/021

EMOTIVO REGRESO A MADRID DE LAS DOS VICTIMAS MORTALES

Emotivo regreso a Madrid de las dos víctimas mortales y seis heridos españoles en Omagh
CARMEN DEL RIEGO/MADRID

A las cinco de la mañana de ayer llegó a Madrid un avión militar con los cuerpos de las dos víctimas mortales españolas del atentado de Omagh. Poco antes de las ocho de la tarde llegó otro avión militar español con seis de los heridos. El llanto contenido y el aplomo de los jóvenes marcaron el triste regreso

El niño Fernando Blasco y la monitora Rocio Abad recibieron ayer sepultura

Poco antes de las ocho de la tarde, con tres horas de retraso sobre el horario previsto, llegaron ayer a Madrid seis de los españoles heridos en el atentado de la ciudad norirlandesa de Omagh, en el que fallecieron el niño de 12 años Fernando Blasco y la monitora del grupo de estudiantes Roció Abad. El retraso debió a que el príncipe Carlos de Inglaterra tuvo interés en despedir a los heridos y sus familiares para mostrarles su solidaridad.
Escenas de emoción se vivieron en la base aérea de Getafe cuando los heridos se encontraron con los familiares que les esperaban desde primera hora de la tarde, nerviosos pero aliviados, conocedores de que los niños, aunque heridos, están fuera de peligro. En su mayoría eran abuelos, hermanos y tíos de los niños, que se fundieron en abrazos con los pequeños y no pudieron resistir el llanto tras el horror vivido.
Abrazo
Precisamente la primera en descender del avión militar especial en el que viajaron los heridos fue Lucrecia Blasco, hermana del niño fallecido, que bajó del avión por su propio pie, con una sonrisa triste cuando se abrazó a sus hermanos Guillermo y José Manuel, que horas antes habían asistido al entierro de su otro hermano. Lucrecia, con heridas en el rostro y un collarín, fue inmediatamente ubicada en una ambulancia, al igual que el resto de los heridos, y trasladada al hospital 12 de octubre.
Los heridos que ya se encuentran en Madrid son, además de Lucrecia, los niños Eva Giménez, Eva Fel-gueira y Esteban Helguero, y dos adultos, María Sánchez Viedma, de 24 años, una de las monitoras del grupo, y Gonzalo Candeo, de 26 años, que fue bajado en camilla con la cabeza y un brazo vendados. También viajaron en el avión Miriam Peláez y Belén González, heridas leves dadas ya de alta.
Belén relató lo ocurrido, que conocían la amenaza de bomba pero no le dieron importancia ya que todo indicaba que estaba al inicio de la calle "y nosotros estábamos al final". Tiene un rasguño en la cara y heridas en una pierna y en la espalda, por la metralla incrustada, aunque ella misma es consciente de que la mochila que portaba la salvó. "Quedó destrozada en el suelo", dijo. Los heridos y sus familiares fueron recibidas en Getafe por el vicepresidente Francisco Álvarez-Cascos, que poco tiempo antes había llegado a la base de Torrejón de Ardoz procedente de Belfast, donde por la mañana había visitado a los heridos que aún permanecen en Irlanda del Norte, dado que su gravedad desaconseja el traslado a Madrid. El vicepresidente ha permanecido desde el lunes junto a los españoles afectados por el atentado para agilizar los trámites burocráticos de traslado de los fallecidos y heridos. Pocas horas antes de la llegada de los heridos a Madrid, fueron enterrados los dos españoles fallecidos en el atentado.
Los féretros de los dos fallecidos habían llegado a Madrid a las cinco de la mañana en un avión de las fuerzas aéreas españolas acompañados por los familiares que se habían trasladado a Belfast para hacerse cargo de los cuerpos, los padres y abuelos del niño y los padres y hermanos de la monitora. Miembros del Ejército del Aire trasladaron a hombros los dos féretros desde el avión militar a sendos furgones fúnebres, que llevaron los cadáveres hasta el tanatorio municipal, donde fueron velados por familiares y amigos hasta que por la tarde recibieron sepultura. Destacó la entereza de los hermanos de Fernando, que pese a ser apenas unos adolescentes vivieron los tristes momentos con aplomo, y permanecieron en todo momento junto a los restos mortales de su hermano, Guillermo, el hermano mayor, achacó a la mala suerte lo ocurrido ya que toda la familia ha ido siempre a Irlanda en verano. "Y pensamos seguir yendo", recalcó. El agregado militar de la Embajada británica en Madrid acudió al tana-torio para expresar sus condolencias a las familias.
De nuevo se produjeron escenas de emoción y dolor contenido en los sepelios de los fallecidos. Rocío Abad fue incinerada a primera hora de la tarde en el cementerio de la Almudena, Fernando Blasco fue enterrado poco después en el cementerio de San Justo en un acto oficiado por el obispo auxiliar de Madrid, Fidel Herráez.


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Publisher: LA VANGUARDIA

Ref: LV/021

Published Date: 19-Aug-98

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