LV/012

UNA PROVOCACION CONTRA LA POLITICA CONCILIADORA

Una provocación contra la política conciliadora

ANÁLISIS
El atentado del sábado en Omagh ha conseguido tres objetivos de un solo golpe. Primero, crear enormes presiones para que los unionistas, encabezados por el primer ministro del Ulster, David Trimble, rompan la baraja y abandonen el proceso de paz. Segundo, estimular a tos paramilitares lealistas a que abandonen su tregua y respondan con la política de ojo por ojo y diente por diente. Y tercero, dar la impresión de que Gerry Adams, el Sinn Fein y los provisionales del IRA se vuelven históricamente irrelevantes con su política conciliadora y que podría producirse un traspaso de poderes en los republicanos. Pero, aunque la matanza era lo que sus autores buscaban, también es posible, en el volátil proceso político de Irlanda del Norte, que la situación se vuelva contra ellos si Trimble y los unionistas resisten la provocación y se mantienen firmes detrás del proceso de paz y si las masas republicanas responden con horror a la tragedia y retiran su apoyo a los grupos terroristas disidentes empeñados en buscar la unidad de la isla mediante la violencia.
La estrategia inicial de los gobiernos de Londres y Dublín que empujaron el proceso de paz, de los nacionalistas moderados del Partido Socialdemócrata y Laborista (SDLP) y del Sinn Fein, brazo político del IRA ha consistido en aislar a las facciones disidentes responsables del atentado y calmar los ánimos del bloque central moderado del unionismo (David Trimble y el Partido Unionista del Ulster, UUP).
Pero la reacción de Trimble y su partido, que representa al mayor número de protestantes, refleja las presiones, cada vez mayores, de que son objeto para utilizar la masacre de Omagh como pretexto, rendirse ante la violencia y declarar nulas las reglas del juego que han inspirado los acuerdos de paz del Viernes Santo, el referéndum de mayo y la creación de una asamblea autónoma en el Ulster. Trimble, que se ha jugado su carrera política a la carta única de la paz, ha sobrevivido con apuros a varias pruebas, pero seis de los diez diputados que su partido (UUP) tiene en el Parlamento de Westminster son contrarios al actual proceso de diálogo, y muchos militantes y miembros de la asamblea general se oponen a la reforma del Royal Ulster Constabulary (RUC), la policía especial del Ulster, a la puesta en libertad de los prisioneros que cumplen condena por delitos terroristas y a que el Sinn Fein forme parte del gobierno de la provincia antes de que el IRA declare solemnemente que la guerra ha terminado y proceda al decomiso de sus armas.
Los unionistas moderados como Trimble, su segundo John Taylor y el responsable de seguridad del UUP Ken Maginnis, han reflejado en sus comentarios la tensión de que son objeto, al responsabilizar al Sinn Fein y a los provisionales del IRA del atentado, si no directamente si cuando menos por omisión, por no haber desmantelado ya sus arsenales, y haber permitido, en consecuencia, que los disidentes se apoderaran de los explosivos y detonadores utilizados en Omagh.
A corto plazo, el principal beneficiario en términos políticos y estratégicos del atentado es el reverendo Ian Paisley, líder del Partido Democrático Unionista (DUP) y enemigo de Trimble y de los acuerdos del Viernes Santo, que puede acudir a los protestantes de toda la provincia presumiendo de haber pronosticado la tragedia y explotar el horror inmediato y los sentimientos populares para minar el apoyo al proceso de paz.
Pero si el proceso de paz se ha sostenido, a pesar de todos los obstáculos, es porque Londres y Dublín han demostrado que no se van a rendir, y. sobre todo, porque hay una clara voluntad popular en Irlanda del Norte, a pesar del sectarismo y los odios tribales, de dejar de lado las rencillas del pasado y construir un futuro mejor, más próspero y menos violento para las nuevas generaciones.
RAFAEL RAMOS


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Publisher: LA VANGUARDIA

Ref: LV/012

Published Date: 17-Aug-98

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