EL ULSTER VIVE SU JORNADA MAS SANGRIENTA EN LOS ULTIMOS TREINTA ANOS DE CONFLICTO
El Ulster vive su jornada más sangrienta en los últimos treinta años de conflicto
BELFAST. (Ap. Afp y Reuters.)
El terror volvió a ensombrecer ayer la paz en Irlanda del Norte con el más sangriento atentado que se ha producido en los últimos treinta años de conflicto en el Ulster. Al menos 26 personas, entre ellas un niño español murieron al estallar un coche bomba en una concurrida zona comercial de Omagh una pequeña ciudad de población mixta -70 % católicos y 30% protestantes- situada a unos cien kilómetros al oeste de Belfast.
Ningún grupo se había responsabilizado ayer noche del atentado, pero, dada la ubicación del artefacto, muy cerca de la corte de justicia de la población, un símbolo de la soberanía británica sobre Irlanda del Norte, todo hace suponer que los responsables sean de algún grupo paramilitar antibritánico.
La policía informó que poco después de las dos de las tarde, unos 40 minutos antes de la explosión, habían recibido una llamada telefónica de aviso, en la que se indicaba que había una bomba colocada en Omagh. Sin embargo, el comunicante aseguró que el artefacto se encontraba justo enfrente de los juzgados, por lo que la policía, que había iniciado la evacuación de la zona 20 minutos después de recibir el aviso, dirigía a todos los transeúntes hacia la barriada vecina, una zona comercial de tiendas, bares y supermercados, donde se produjo realmente la detonación. Un oficial local explicó que al menos tres edificios de la esquina entre Dublin Road y Market Street, donde estaba colocado el coche bomba, habían resultado destrozados y que las víctimas eran tan numerosas que resultaba muy difícil de evaluar. Las últimas cifras de la policía hablaban de veinte muertos y decenas de heridos. "Las víctimas se encuentran tanto en la calle como dentro los edificios, así que hay que ir rastreando toda la zona para rescatarlos", explicaba el oficial. "Se trata de una carnicería. La bomba estaba en el peor lugar posible", añadió.
"La policía estaba alejando a todo el mundo de esta área hacia donde realmente se encontraba la bomba", explicaba el propietario de un pub situado junto a los juzgados. "Dirigían a los viandantes hacia Market Street y en pocos minutos se encontraron con que la bomba estallaba detrás de ellos-añadía-. Ha sido espantoso, la gente corría alocada gritando. Nadie podía creerlo. He visto a personas llamando presas del pánico a sus familiares. En esos momentos sólo puedes esperar que haya el menor número de heridos posible."
Se trata de un gravísimo golpe para el proceso de paz concluido hace sólo cuatro meses. Varios grupos paramilitares antibritánicos han continuado minando la paz en el Ulsler con la colocación de coches bomba y ataques con morteros en un desafio a la tregua que el IRA decretó en julio del año pasado y a los posteriores acuerdos del Viernes Santo que abrieron el camino para que se crearan los primeros órganos de gobierno conjunto británico-irlandés en la región. Entre estos grupos se incluye una facción disidente del propio IRA, que ha permanecido especialmente activa.
El pasado julio, un coche bomba estalló en el mercado de Banbridge, ciudad de mayoría protestante a 37 kilómetros de Belfast. El atentado causó 35 heridos. No se producían atentados de esta envergadura desde octubre de 1993, cuando el IRA colocó una bomba en Belfast, que costó la vida a nueve civiles protestantes y a uno de los terroristas. Pero hay que remontarse hasta 1982 para recordar crímenes tan sangrientos. En diciembre de ese año, 17 personas perdieron la vida.
Paradójicamente, la ciudad de Omagh ha sido durante muchos años un ejemplo de convivencia entre católicos y protestantes.
Further Information
Related Images
There have been no images archived for this article.